El Teletón desde afuera

Por:Roy Ramirez
Twitter:@royitozz

Este 3 y 4 de diciembre, como cada año, México fue testigo del corazón solidario de la gente a
través del Teletón 2010. Desde el viernes en el inicio y durante todo el sábado en el foro Teletón
se vivieron emociones y experiencias de vida conmovedoras.

También como cada año cantantes, actores, conductores y gente del ámbito empresarial, así como
el grueso de la población que estamos detrás del televisor pusimos nuestro granito de arena para
alcanzar la meta de más de 445 millones de pesos.

Pero hay cosas que la gente no ve. Y no me refiero a nada malo ni nada que opaque la ayuda que
se brinda a los miles de niños que son beneficiarios de algún CRIT.

En esta ocasión les daré una crónica de lo que se vivió a las afueras del Auditorio Nacional para
el cierre del Teletón, mientras algunos medios de comunicación esperábamos a los artistas que
participarían en el concierto final.

Las cartas fuertes de la noche: Ricky Martin, Jenni Rivera, Pepé Aguilar, Diego Torres, Ana Torroja,
Cristian Castro y José José, además estuvimos pendientes de la llegada de Chabelo y Eduardo
Verástegui, este último por el reencuentro que tendría (o así se esperaba) con Ricky, después de
los vínculos entre ellos que han sido tan comentados.

Y así comenzó. Precisamente uno de los primeros en llegar al Coloso de Reforma fue Lalo. No bajó
el cristal de la camioneta gris en la que llegó a pesar de tener a una decena de medios. Nada. No
un saludo, no un apoyo al evento, ni qué pensar de hablar de Ricky. Así llegó el primero, cuando
todavía la temperatura no bajaba. Esperaríamos su salida.

Llegó el turno a Chabelo. El amigo de todos los niños, como los grandes, respetuoso, dedicó unos
minutos a la prensa. El tema era más que obligado. Lo habían matado en Twitter días atrás. Lo
tomó con calma, con gracia. Dijo que esas cosas pasaban y que él no podía controlarlo, pero como
pudimos ver, estaba en excelentes condiciones.

Más tarde y ya con un poco de frío, arribó Jenni Rivera, no hubo declaraciones supuestamente
porque ya estaba muy apresurada su participación y luego tenía que salir directamente al
aeropuerto para viajar a Texas.

En fin, Pepe Aguilar entre queriendo y no, nos dio un minuto. Sonriendo, mostró su alegría por
participar en el Teletón y ayudar a los niños. Aunque la sonrisa se le borró cuando salió la pregunta
incómoda: ¿cómo va la demanda con tu exempleado? “Ya van a empezar con lo mismo” –fue su
respuesta. En ese momento su chofer aceleró, entró y no lo vimos salir.

Cerca de las 9:30 de la noche salió Jenni Rivera. Su gente nos decía que no la entrevistáramos
porque le urgía llegar al aeropuerto. Sin embargo, la diva de la banda bajó el cristal. Estaba feliz,
conmovida, sonriente, también compartió la felicidad por su nominación al Grammy Latino, habló
de lo bien que se siente por ser abuela y descartó embarazo ahora que está casado con Esteban
Loaiza. Incluso respondió con buen humor ante la pregunta: ¿y cómo va el problema de los
dólares? “Yo no tengo problemas con los dólares. Me los sigo gastando”

En el inter llegaron Ana Torroja y Diego Torres, quienes no dieron declaración alguna. Sólo nos
faltaba Ricky, Cristian Y José José.

Del Príncipe de la canción luego supimos que llegó minutos después de Ricky pero nadie se
percató pues la camioneta en la que iba parecía no llevar a nadie. Nos burló con gracia. Uno
menos.

Cristian ni siquiera se detuvo con nosotros. Sólo lo vimos tras la ventanilla y sonreía. Cero y van
dos.

Sin duda el momento más esperado llegó. Alrededor de las 10:30 pm, el astro de la música latina,
Ricky Martin, arribó al Auditorio Nacional. Con una gran sonrisa sólo hizo una V de la victoria con
la mano derecha. Sin palabras, ya congelándonos con las bajas temperaturas a las afueras del
recinto nos conformamos con la vaga imagen del puertorriqueño esperando que a su salida nos
dijera algo, aunque fuera breve. Alguno de los reporteros, incluído yo, le enviamos un mensaje por
Twitter para decirle que a pesar del frío, que ya calaba por todos lados, lo esperaríamos, que por
favor se detuviera un momento.

Uno de mis compañeros entró porque había conseguido una pulsera Todo Acceso. Nos mostró un
video. Ricky Martin de excelente humor bajó de la camioneta y se tomó fotos con todos. Al aire
habíamos visto ya a Eduardo Verástegui y a Rebecca de Alba, por lo que las especulaciones sobre
quien lo presentaría no se hicieron esperar. ¿Acaso alguno de sus grandes amigos lo presentaría?

No sabíamos, pero el hecho de que con ambos hubiera sido vinculado sentimentalmente nos
mantenía a la expectativa.

No fue ni uno ni otro. Trascendió que mientras Ricky era ovacionado por su actuación nadie
en realidad hizo caso a Eduardo, quien estaba solo en su camerino y no se asomó para nada.
Minutos después salió caminando ante nuestros ojos. Alguien lo reconoció y le gritó ¡Eduardo, una
entrevista! Dijo que no podía hablar. Entró inmediatamente y volvió a salir en una camioneta para
no tener que enfrentarse con nosotros. Sabía que preguntaríamos si se había reencontrado con el
boricua.

Ya sólo faltaba la salida de Ricky. Pero a pesar de las súplicas twitteras, nos enteramos que
salió momentos después que Eduardo por el lado del Lunario. Demasiados metros por correr si
queríamos verlo. Había escapado y huído de nosotros. Pero supimos que, al menos en el interior,
no se vieron, no se saludaron, no hubo cruce de palabras, miradas, ni siquiera se toparon por
equivocación. Aunque su salida con tan pocos minutos de diferencia y por puertas diferentes, nos
hizo pensar que tal vez Lalo le avisó que seguíamos afuera y fue la carnada para que Ricky saliera
por la otra puerta. Eso es mera especulación.

Más allá del morbo y el chisme ojalá se hubiera detenido sólo un instante. Un gracias hubiera sido
suficiente, mínimo por el respeto a que estabamos afuera, esperandolo, habiendoles envíado muchos twitts diciendole que nos estabamos congelando, mismos que no contesto, ni con un hola.

Quizás debíamos de haber pagado miles como en EUA para que nos concediera unos instantes.

Y ante todo este relato de cómo llegan los famosos a un evento, lo que sigue siendo prioritario
e importante es que se alcanzó la meta. Poco más de 446 millones de pesos serán el aliciente
para que Puebla y D.F. tengan su CRIT. Ya tendremos tiempo, espero, de perseguir a Eduardo o
esperar a Ricky para que nos cuenten si se encontraron como los “buenos amigos” que siempre
han manifestado ser.