Miercoles de salud: ¿Qué es el SIDA?

por SHARLEE TRUJEQUE.

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El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, conocido como SIDA, es el término usado para referirse al estado avanzado del virus de inmunodeficiencia humana o VIH. Esta enfermedad de transmisión sexual ha cobrado la vida de millones de personas, y a pesar de las campañas de concientización realizadas a nivel mundial, aún existe un alto indice de infectados que va aumentando constantemente, en especial en el continente africano.

¿Qué es el SIDA?

Cuando se habla de SIDA se refiere al estado avanzado del virus de inmunodeficiencia humana VIH. El virus ataca el sistema inmunológico haciéndolo propenso a diversas infecciones y enfermedades que pueden resultar potencialmente mortales para el paciente. En una persona con un sistema inmune saludable éste tipo de patologías no causaría ningún problema, pero en un paciente con VIH representan un cuadro importante que pone en riesgo su vida.

La transmisión del SIDA

A comienzos de la década de los 80 aparecieron los primeros casos de SIDA en pacientes con el virus de inmunodeficiencia adquirida en un nivel avanzado. Tras mucha investigación se consiguió determinar un patrón de transmisión del virus: el contacto sexual.

El intercambio de fluidos durante el sexo entre una persona que padece VIH y alguien saludable, da lugar al contagio. Pero no es la única forma en la que una persona puede adquirir el virus: el contacto con sangre contaminada mediante el uso, por ejemplo, de una jeringa infectada, y la transmisión de la enfermedad de la madre al feto durante el embarazo, son las tres formas de contagio identificadas actualmente, siendo la sexual la más común. De allí la importancia de usar preservativos durante los encuentros sexuales.

Es importante entender que el VIH no se transmite por el contacto cotidiano con una persona infectada, ni al compartir bebidas, alimentos o espacios comunes. Las condiciones para su contagio son muy específicas y pueden ser controladas tomando en cuenta.

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Etapas del VIH

Tras el contagio, la persona puede demorar entre 2 semanas y un poco más de dos meses en que se detecten en su sangre los anticuerpos que indican que el virus está presente. Debido a que el período puede variar entre pacientes, a los primeros 3 meses después del contagio se le conoce como período ventana, que es el tiempo que transcurre entre que una persona se infecta y desarrolla los anticuerpos del virus.

El siguiente momento de la enfermedad es la etapa asintomática, donde la persona contagiada por VIH puede llevar una vida común y saludable durante muchos años antes de que se presenten los primeros síntomas, que en algunos casos nunca llegan.

La etapa sintomática temprana y media se presenta cuando el paciente comienza a experimentar los primero síntomas de la enfermedad, como sarpullido, fatiga, sudores nocturnos, pérdida repentina de peso, y las enfermedades típicas relacionadas con este virus que se presentan cuando el sistema inmunológico comienza a debilitarse (herpes íntimos o en la boca, candidiasis, etc).

Después se sigue la etapa tardía del virus, conocida ya como SIDA. En éste período los daños al sistema inmunológico son graves por lo que el cuerpo presenta infecciones oportunistas, enfermedades que en un sistema inmunológico sano difícilmente se presentarían pero que con VIH en estado avanzado son comunes, por ejemplo la neumonía por Pneumocystis carinii, la toxoplasmosis, y la candidiasis.

Cómo detectarlo

Una vez comprendido que padecer de VIH no implica necesariamente padecer de SIDA, para llegar a éste diagnóstico se deben pasar por varios procesos.

Las primeras pruebas para detectar el VIH son las conocidas como ELISA, Western Blot e IFA, con ellas se busca determinar si en la sangre están presentes los anticuerpos característicos del virus.

Una vez confirmado éste diagnóstico no se puede determinar si el paciente padecerá SIDA, la mayor parte de los enfermos con VIH que son atendidos en las etapas primarias han conseguido vivir durante muchos años sin presentar síntomas de SIDA.

Al ser diagnosticado con VIH el paciente deberá someterse a análisis sanguíneos frecuentes, si en alguno de ellos el conteo de células CD4 es menor a 200/mm3 o se han presentado alguna o varias de las infecciones oportunistas clásicas de la etapa tardía, el paciente podrá ser diagnosticado finalmente con SIDA.

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Importancia de someterse a análisis regulares

Aquellas personas que cuentan con una pareja regular y que no han estado sometidas a alguna situación de riesgo, difícilmente piensan en realizarse un análisis para determinar si sufren de VIH, aunque resulta conveniente hacerlo de forma anual. Sin embargo cuando las relaciones sexuales no son siempre con la misma pareja, cuando hay cambios de pareja frecuente o cuando se ha estado expuesto a una situación de riesgo (una violación, punción con una jeringa usada etc) es importante acudir a un especialista para recibir toda la atención necesaria, e iniciar el proceso de pruebas para determinar si estamos contagiados.

Mientras más temprano se diagnostique la enfermedad, más posibilidades hay de llevar una vida normal

fuente: salud.uncomo.com

 

 

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